El mercado de los dispositivos wearables ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, impulsado por innovaciones en inteligencia artificial, sensores de salud y experiencias de usuario cada vez más integradas.
En paralelo, el sector financiero ha abrazado estos avances para ofrecer nuevas formas de pagos sin contacto en tiempo real y asistentes contextuales financieros que redefinen cómo manejamos nuestro dinero.
Desde relojes inteligentes hasta audífonos que monitorean la salud, la tecnología wearable ha superado la barrera del fitness y se ha adentrado en operaciones cotidianas de gran impacto.
Los smartwatches, hearables y smart glasses no solo registran pasos o frecuencia cardiaca, sino que se han convertido en plataformas capaces de procesar pagos, enviar notificaciones bancarias e incluso ofrecer análisis de gasto mediante inteligencia artificial.
Esta convergencia se apoya en tres pilares fundamentales:
El auge de los pagos con wearables se ha disparado especialmente en regiones como Oriente Medio y Norte de África, donde el 95% de los consumidores considera el uso de métodos emergentes: wearables, biometría y billeteras digitales.
Hoy, un simple movimiento de muñeca basta para autorizar una compra, lo que mejora la experiencia de usuario y reduce los tiempos de espera en establecimientos.
Entre las ventajas más destacadas encontramos:
Grandes actores como Apple Pay y Google Wallet ya ofrecen integración nativa en sus relojes, y numerosas entidades bancarias desarrollan aplicaciones específicas para wearables.
Más allá de los pagos, la verdadera revolución reside en la capacidad de ofrecer analítica avanzada basada en IA al alcance de la muñeca.
Los wearables pueden procesar patrones de gasto, enviarnos recordatorios sobre facturas próximas a vencer e incluso sugerir ajustes en nuestro presupuesto en función de nuestra actividad diaria y objetivos de ahorro.
Imagina recibir una alerta en tu smartwatch que te recomienda reducir tu consumo de café después de analizar tus transacciones en cafeterías los últimos días, o que te notifica oportunidades de inversión en tiempo real.
Empresas de Wealth Tech como Whoop y fabricantes de smart rings han comenzado a posicionarse ofreciendo servicios de monitoreo que vinculan la salud con el rendimiento profesional y financiero.
Algunos ejemplos destacados:
El dinamismo del mercado wearable presenta grandes oportunidades de negocio:
No obstante, existen desafíos que requieren atención:
El precio de los dispositivos aún puede resultar elevado en mercados emergentes, y la dependencia de smartphones limita la autonomía de algunas smart glasses.
Además, la ciberseguridad y la privacidad de los datos biométricos y financieros deben ser prioridad para evitar vulneraciones que mermen la confianza del usuario.
Se estima que el mercado global de tecnología wearable alcance los 330.81 mil millones de dólares en 2035, con un crecimiento anual superior al 14% a partir de 2026.
Dentro de esta cifra, el segmento de pagos y gestión financiera representará una parte significativa gracias a la masificación de dispositivos y la madurez de la inteligencia artificial.
En un escenario optimista, veremos:
En definitiva, la unión entre tecnología wearable y finanzas no solo transforma la forma en que pagamos, sino que redefine nuestro concepto de gestión del bienestar económico y físico.
El futuro está en nuestra muñeca: aprovecharlo de manera segura, inteligente y eficiente será la clave del éxito para consumidores y empresas por igual.
Referencias