En los últimos años, el ecosistema inversor español ha experimentado un crecimiento espectacular, situando a España entre los mercados emergentes más atractivos de Europa. La inversión en venture capital alcanzó en 2025 la cifra de 1.731 millones de euros, un incremento del 60% respecto al año anterior y el tercer mejor registro histórico. Estos datos demuestran que las startups españolas están consolidando un papel fundamental en la innovación y el desarrollo económico nacional.
Tras un periodo de ajuste derivado de las subidas de tipos de interés en 2022, el capital riesgo ha encontrado nuevas dinámicas de inversión. El número de operaciones se mantuvo constante, con 654 rondas cerradas, aunque el verdadero impulso llegó de las megarrondas superiores a 100 millones y las serie B y C de gran tamaño. Su recuperación ha elevado el tamaño medio de las transacciones y ha atraído fondos internacionales en cifras históricas.
Este panorama refleja una madurez creciente del sector, donde la eficiencia y la escalabilidad se priorizan frente a las valoraciones desorbitadas.
Las megarrondas han sido el motor principal de esta fase de expansión. Ejemplos como Perk (antigua TravelPerk), Multiverse Computing y SpliceBio lideran las listas de operaciones más relevantes de 2025. Estas startups han atraído inversiones de gigantes como EQT, Blackstone, Sequoia, SoftBank y Roche, lo que subraya el interés de inversores globales por el talento español.
Más allá de las cifras, estos casos muestran cómo la innovación profunda y la orientación a problemas reales atraen capital de primer nivel.
El ecosistema startup en España ha alcanzado un grado de madurez destacable. Las rondas growth y late stage se han multiplicado, y los inversores valoran cada vez más la disciplina financiera y la sostenibilidad de los modelos de negocio. Sin embargo, persisten retos significativos en el early stage, donde las fases pre-seed y seed siguen recibiendo un volumen de recursos insuficiente, salvo los proyectos de inteligencia artificial.
Expertos como Elena Rico (Spaincap) y Luis Garay (Samaipata) coinciden en que la normalización del sector pasa por consolidar esta estructura equilibrada entre fases tempranas y avanzadas.
A nivel mundial, el mercado de venture capital superó en 2025 los 503.000 millones de dólares y se proyecta un crecimiento hasta 2,67 billones en 2034, con un CAGR del 20,5%. Estados Unidos mantiene su liderazgo con casi 375.440 millones previstos para 2026, seguido de cerca por Europa y Asia.
Estos datos muestran un potencial de expansión global que España debe aprovechar mediante la especialización en deep tech y la colaboración público-privada.
El año 2026 se perfila como un ejercicio de transición selectiva. Se espera un fuerte protagonismo de la inteligencia artificial, con cerca del 60% de las inversiones concentradas en este ámbito. Además, la deep tech y los sectores relacionados con la sostenibilidad y el clima ganarán relevancia, impulsados por fondos europeos y programas de apoyo gubernamentales.
Para consolidar estos avances, será esencial:
Las voces del sector, como Fernando Zallo (AEBAN) y Alberto Andújar (BIGBAN), advierten sobre la urgencia de reforzar la base de emprendimiento y garantizar un flujo constante de proyectos de alto impacto.
En definitiva, el venture capital se ha consolidado como aliado estratégico para la productividad, la atracción de inversión extranjera y la creación de un tejido empresarial robusto. España cuenta ahora con la oportunidad de convertirse en un hub global de innovación, donde cada ronda de financiación represente un paso firme hacia un futuro más sostenible y próspero.
Referencias