La incertidumbre económica y geopolítica impulsa a inversores de todos los perfiles a buscar activos refugio ante la incertidumbre global. En este artículo exploramos cómo el oro, la plata y el platino han brillado en 2025 y por qué siguen siendo una opción sólida para 2026.
El año 2025 marcó un hito sin precedentes para los metales preciosos. El oro rompió barreras psicológicas, superando los 4.500 dólares por onza y alcanzando 45 nuevos máximos históricos. Este rally generó una rentabilidad anual cercana al 70%, superando ampliamente bolsas de Estados Unidos y Europa.
La plata no se quedó atrás: osciló alrededor de los 80 dólares la onza y acumuló subidas de hasta un 170%, superando incluso al bitcoin y otras materias primas como el platino, que también registró avances del 170% gracias a la escasez en su producción.
Estos rendimientos excepcionales consolidaron la reputación de los metales como cobertura contra la inflación y la volatilidad de los mercados financieros.
Aunque los analistas prevén subidas más moderadas para este año, las perspectivas siguen siendo mayoritariamente alcistas. Se esperan incrementos del 10-15% en el oro y la plata, con episodios de volatilidad ligados a datos macroeconómicos y decisiones de política monetaria.
Los niveles técnicos clave se sitúan por encima de 4.450 USD para el oro y de 75 USD para la plata, indicadores que marcarán la continuidad de la tendencia alcista.
Varias dinámicas globales explican la fortaleza de los metales preciosos:
El interés minorista también creció de forma notable. Los ETFs de oro en EE.UU. registraron un volumen récord en el tercer trimestre de 2025 y los fondos especializados en plata absorbieron 95 millones de onzas en la primera mitad del año.
A pesar de las perspectivas optimistas, existen riesgos que podrían frenar el impulso alcista:
No obstante, la mayoría de analistas considera que estas correcciones serán temporales y la tendencia de fondo permanece intacta.
Las vías para acceder a estos activos son variadas. Tu perfil de riesgo y horizonte de inversión determinarán la estrategia más adecuada:
Para un inversionista moderado, combinar ETFs con una posición en físico y una exposición limitada a mineras puede maximizar la diversificación sin asumir riesgos extremos.
El rally de 2025 consolidó al oro, la plata y el platino como activos refugio de largo plazo. Aunque 2026 podría traer correcciones puntuales, los fundamentos de inflación, demanda industrial y compras de bancos centrales mantienen intacta la tendencia alcista.
Incorporar metales preciosos en tu cartera puede ofrecer una protección efectiva ante la volatilidad financiera y servir como ancla de estabilidad en un entorno de incertidumbre global.
Referencias