El año 2025 marcó un punto de inflexión para los mercados emergentes. Tras un período de altibajos, estas economías demostraron una resiliencia sorprendente, alcanzando su mejor rentabilidad anual desde 2017.
De cara a 2026, los inversores se encuentran ante un escenario cargado de potencial y desafíos. Entender los factores clave es esencial para tomar decisiones informadas y aprovechar las oportunidades con confianza.
Los mercados emergentes repuntaron con fuerza gracias a un dólar estadounidense notablemente débil que cayó un 8%. Este impulso monetario, combinado con fundamentos macroeconómicos mejorados, catapultó al índice MSCI Emerging Markets a superar a sus homólogos desarrollados.
Además, la integración en las cadenas de suministro globales reforzó la demanda de activos EM. Sectores como la tecnología, los semiconductores y la energía renovable se beneficiaron del auge de la inteligencia artificial, mientras que la renta fija en moneda local ofreció un carry cercano al 8%.
Es crucial reconocer cómo estos factores interactuaron para generar un récord histórico en rentabilidad, y cómo pueden volver a influir en la cartera durante el próximo año.
Cada región presenta dinámicas propias. Comprenderlas ayuda a diversificar con criterio y a calibrar el nivel de exposición según el apetito por el riesgo.
En Asia, la inversión en semiconductores y plataformas digitales ofrece proyecciones de crecimiento de beneficios superiores. En Latinoamérica, las tasas reales altas mantienen el interés por la deuda local, mientras que en CEEMEA la reactivación interna abre nuevas puertas.
Mitigar estos riesgos pasa por estrategias de cobertura adecuadas y diversificación de monedas. Mantener un margen de liquidez permite ajustar posiciones ante movimientos bruscos.
El clima actual favorece tanto a la renta fija como a la renta variable emergente. Incorporar temas estructurales y tácticas activas puede maximizar el potencial de la cartera.
Una gestión activa y diversificación entre regiones y activos reduce la dependencia de un único factor y mejora el perfil riesgo-recompensa. Aprovechar fondos especializados y ETF permite un acceso flexible a oportunidades puntuales.
Los mercados emergentes presentan hoy un cruce entre riesgo y recompensa que no se veía desde hace años. Con proyecciones de beneficios cercanas al 15% y flujos de capital al alza, el panorama es atractivo pero no exento de desafíos.
Adoptar una perspectiva a largo plazo, calibrar el nivel de exposición y mantener la disciplina de inversión son las claves para transformar la incertidumbre en crecimiento sostenible. El momento es ahora: decide con conocimiento y confianza.
Referencias