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Evaluación de Riesgos Climáticos para Instituciones Financieras

Evaluación de Riesgos Climáticos para Instituciones Financieras

15/03/2026
Giovanni Medeiros
Evaluación de Riesgos Climáticos para Instituciones Financieras

El cambio climático plantea retos inéditos al mundo de las finanzas, exigiendo estrategias sólidas y comprometidas para proteger el futuro económico.

Introducción al riesgo climático

El calentamiento global y sus consecuencias ya no son una amenaza distante, sino una realidad ineludible para los mercados y los sistemas financieros. Las instituciones deben incorporar esta nueva perspectiva en su gestión de riesgos y gobernanza.

Entender los riesgos climáticos implica reconocer dos categorías principales: riesgo físico y riesgo de transición. Ambos pueden alterar la solvencia de prestatarios, modificar el valor de activos y desdibujar escenarios de rentabilidad.

Diferenciando riesgo físico y de transición

Cada categoría de riesgo climático afecta al sector financiero a través de mecanismos distintos y complementarios:

  • Riesgo físico: Manifestaciones inmediatas de eventos extremos (inundaciones, olas de calor, tormentas) o procesos lentos (aumento del nivel del mar, desertificación) que dañan activos y reducen la capacidad de pago.
  • Riesgo de transición: Cambios regulatorios, fiscales, tecnológicos o de preferencia del consumidor orientados hacia una economía baja en carbono, que pueden dejar obsoletos modelos de negocio intensivos en emisiones.

Estos dos vectores del riesgo climático inciden en:

  • Calificación crediticia y nivel de impagos.
  • Valoración de garantías y precios de mercado.
  • Volatilidad en carteras de inversión y seguros.

Datos cuantitativos y tendencias clave

La descarbonización de carteras en la zona euro ha avanzado con cifras muy relevantes. Entre 2018 y 2023, las emisiones financiadas se redujeron un 45% en préstamos bancarios, y la intensidad de carbono bajó un 43%. Aun así, se incrementó un 17% la financiación en instrumentos regulados, manteniendo estable la cobertura de riesgo.

En el cuarto trimestre de 2024, la exposición de la banca española a sectores vulnerables muestra:

Estos datos revelan que, aunque España ha logrado reducir su impacto, persiste una vulnerabilidad significativa en infraestructuras críticas y empresas intensivas en carbono.

Además, el Banco Central Europeo estima pérdidas de hasta 70.000 millones de euros para la banca ante eventos climáticos extremos, y alerta de que el coste del riesgo físico superará pronto al de la transición si no se actúa con determinación.

Marcos regulatorios y supervisión

El entorno normativo se ha endurecido internacionalmente. El BCE y el Eurosistema exigen pruebas de resistencia climáticas para balances de entidades de crédito y economía real. Las expectativas incluyen:

  • Integración de riesgos climáticos en la estrategia y el gobierno corporativo.
  • Desarrollo de sistemas internos de gestión y divulgación rigurosa.
  • Asignación de capital específico y posibles sanciones por incumplimiento.

En España, la AMCESFI publicó en 2023 su primer informe bienal, evaluando tanto riesgos físicos como de transición. Igualmente, la EBA y el NGFS actualizan indicadores y metodologías al 2025 para armonizar la medición de riesgos y facilitar la financiación sostenible.

Estas iniciativas buscan asegurar la resiliencia del sistema financiero ante retos climáticos y fomentar el flujo de capital hacia proyectos verdes.

Mejores prácticas y estrategias de gestión

Las instituciones pueden avanzar más allá del cumplimiento normativo aplicando recomendaciones tangibles:

  • Gobernanza dedicada: Responsabilizar al consejo de administración y asignar objetivos climáticos a comités de riesgos y remuneraciones.
  • Herramientas de análisis de escenarios: Identificar riesgos, modelar impactos en VAN y tasas de impago, fijar metas de reducción de emisiones junto a un precio interno al carbono.
  • Integración en productos y servicios: Incorporar criterios ESG en préstamos, emisiones de bonos verdes y seguros vinculados a indicadores climáticos.
  • Divulgación transparente: Publicar indicadores climáticos en informes anuales e informar a inversores y reguladores.

Adoptar estos enfoques no solo reduce riesgos, sino que genera nuevas oportunidades, como el desarrollo de productos financieros sostenibles y la atracción de clientes comprometidos con la transición ecológica.

Desafíos y oportunidades futuras

De cara a 2030 y más allá, las entidades deberán:

  • Profundizar en la cuantificación de riesgos físicos, anticipando patrones de fenómenos extremos que crecientemente afectarán carteras de crédito.
  • Actualizar constantemente los escenarios de transición tecnológica y regulatoria, incorporando variables de mercado en tiempo real.
  • Fomentar la colaboración público-privada para financiar infraestructuras resilientes y tecnologías limpias.

La inacción implica costos superiores a los beneficios de una transición ordenada. Por ello, es crucial que cada institución asuma un compromiso genuino con la sostenibilidad y la resiliencia financiera.

La evaluación de los riesgos climáticos para entidades financieras ya no es una opción, sino una condición imprescindible para garantizar el crecimiento y la estabilidad en un mundo en transformación. Adoptar estrategias informadas, proactivas y colaborativas fortalecerá la confianza de inversores, clientes y reguladores, allanando el camino hacia un futuro más seguro y próspero para todos.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

Giovanni Medeiros es especialista en educación financiera y colaborador de progresofacil.me. Se dedica a crear contenidos claros sobre organización del presupuesto, uso responsable del crédito y planificación económica, ayudando a los lectores a avanzar hacia una vida financiera más estable.